domingo, octubre 31, 2010

Celebremos a todos los santos... a todos los difuntos

(Del prefacio de la Fiesta de Todos los Santos)
Es justo y necesario glorificarte siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque hoy nos permites honrar a la Ciudad santa, la Jerusalén celestial, que es nuestra madre,
donde una multitud de hermanos nuestros ya te alaba eternamente.
Nosotros, avanzando en la fe, nos encaminamos con entusiasmo hacia ella,
y nos alegramos al celebrar hoy la gloria de los mejores hijos de la Iglesia;
en ellos encontramos al mismo tiempo ejemplo y ayuda para nuestra fragilidad.



   Asombra que en torno a esta fecha los pasillos de los supermercados se llenan de brujas, esqueletos y zapallos... la palabra Halloween es una derivación de la expresión inglesa All Hallows Eve, o sea Víspera de Todos los Santos.

   En nuestro país tenemos la costumbre de visitar en esta fecha los cementerios, para dejar una flor y recordar a nuestros seres queridos que se nos han adelantado en el camino de la vida.

   Así como hay santos que han sido reconocidos por la Iglesia, como el Padre Hurtado o Santa Teresa de los Andes, y ellos tienen una fecha en que los recordamos, se ha dejado esta fecha para recordar a todos los santos, que anónimamente han seguido en sus vidas a Cristo. En el calendario de la Iglesia el 2 de noviembre es el día de todos los fieles difuntos (no necesariamente todos los difuntos son santos), pero como el feriado es el 1°, ese día vamos al cementerio.

   Déjemos un momento en nuestras reuniones de comunidad para recordar a quienes nos han precedido en el camino de la vida.





Pueden mirar acá el ejemplo de distintas modos de celebrar esta fiesta en España y América Latina 

Y lo que se dice de esta fiesta en Wikipedia

Y en la enciclopedia católica